miércoles, 11 de junio de 2008

Unai y el despertar al karma


En la vida de toda persona hay momentos que marcan. Momentos que permanecen impermutables durante el resto de los días. Estos hechos abarcan desde apariciones marianas hasta el que voy a relatar a continuación. He decidido titular esta historia como “Unai y su despertar al karma”.

Corrían los años 90’, una época en la que las coderas estaban bien vistas, Ramón García era feliz (ahora no lo es. Tal vez también sea de aquellos clonados de los que hablé en la entrada anterior) y los niños llevaban camisetas tintadas. Eran tiempos felices y ahí andaba yo, un joven e imberbe soñador con ganas de comerse el mundo. Recuerdo que era un día soleado, de no importa qué mes, en el cual mi amona la Pili (abuela para mi público internacional) había venido a buscarme a la salida del colegio. Y no solo ella, sino que me había traído algunos de mis muñecos favoritos, entre ellos el muñeco de batman. Efectivamente ávida lectora (hablo en femenino porque la mayoría de mi público lo es. Soy como el Hugh Grant de los fotologs, solo que sin contratar servicios de prostitutas de lujo. tseyeye) voy a relatar la historia sobre batman que prometí en mi anterior artículo.

La cosa es que mi amona vino a buscarme para llevarme al Antiguo. Aquellos que conozcáis donde estudié sabréis que es solamente bajar una cuesta para llegar hasta ahí. Pues bien. Como niño que era saqué mi figura de Batman y comencé a lanzarlo por los aires mientras bajaba con mi abuela por esa cuesta. Cuando ella se hartó de que anduviera lanzando el muñeco de un lado para otro durante todo el camino me soltó una de las mayores ofensas que había recibido en mi corta vida: “Unai ¿Quieres parar ya? Vas a acabar rompiéndolo, y para colmo Batman no vuela”. Claro que eso no podía quedar así, ¿¡habráse visto!? ¡Mi abuela quería saber más de superhéroes que yo! Por lo que me envalentoné y le dije: “¿Cómo que Batman no vuela? ¡Si lo he visto en la tele!” “Tú verás -me contestó- pero estoy segura de que Batman no vuela”

Claro. Si Batman no volase pues no lo andaría tirando por los aires. Cuando jugaba con el Batmóvil el Batmóvil iba como un coche normal, pegadito al suelo, ¡pero como estaba convencido de que batman volaba no tenía derecho a prohibirme tirarlo por los aires!

Entonces es cuando en uno de sus vuelos batman cae más lejos de lo que debería haber caído y me adelanto unos metros por delante de mi amona a recogerlo. Cuando llego al lugar veo como dos chavales de unos veinte años (esos me parecieron por aquel entonces, pero vete a saber, yo tendría unos diez) lo habían recogido. Entonces claro, les pedí amablemente que me devolviesen mi juguete, ¡pero me lo negaron diciéndome que era suyo! Por lo que llamé a mi amona para que fuera ella quien mediase por mi en ese conflicto. Y mi amona, la misma que era capaz de ganarse mi favor regalándome patatas fritas ,o la misma que era capaz de amilanarme con un solo grito, en lugar de gritarles o sobornarles con patatas me dijo: “Pues será suyo. Déjales” El mundo se me cayó a los pies, saqué una de las primeras conclusiones de esta historia ahí, pero no todas. Al final expongo todas las enseñanzas de este texto, para no cortar el hilo narrativo. Ya sé que lo corto continuamente con las acotaciones que doy, pero como soy yo quien escribe soy yo quien manda, por lo que decido qué puede cortar qué y qué no. A lo que iba. Cuando se alejaron los dos supervillanos, tan villanos como el joker o el pingüino, se agachó y me dijo al oído “Tranquilo, que luego te compro otro”. Claro, al ver que mi abuela renunció a la lucha por el batman le pregunté “Pero era el mío ¿no?” Y me contestó que sí. Menos mal. No estaba loco.

Nada más llegar al antiguo nos dirijimos a una tienda de juguetes para buscar un nuevo batman que sustituyese a aquel que tantos vuelos había dado a mi lado. Pero claro, en un día tan gris como el que llevaba no podía solucionarse todo tan fácilmente, y el destino quiso que no quedasen batmans. Y tuve que conformarme con un roñoso Capitán América. El cual sigo sin saber si volaba o no. Nunca tuve interés en conocerle. Ni siquiera me gustaba el muñeco, pero el hacer pagar a mi amona un muñeco nuevo era parte de mi venganza por haberse negado a luchar por mi amada figura de acción.

Ahora, querido lector, han pasado ya unos diez años de aquel incidente, y tengo mucha mayor capacidad de raciocinio que aquel chaval que fui. Y he descubierto lo siguiente. Me avergüenza decirlo, pero batman no vuela. Cito a un sabio llamado “Darwin S.” de yahoo respuestas:

“En la continuidad no. Pero antes de Crisis hubo una historia donde Batman y Superman intercambiaban poderes. En Generations Batman obtiene poderes y uno de ellos es el poder del vuelo. Hay dos Elseworld en donde Batman obtiene el anillo de Green Lantern y en Balas Rasantes Clark Kent se convierte en Batman pero con los poderes de Superman.

Un abrazo, amigo.”

Si alguien no logra descifrar lo que pone (yo tuve que contactar con un egiptólogo para hacerlo) viene a decir que no, que batman no vuela. Pero que en uno de esos comics cutres lo hace.

¿Os dais cuenta de lo que eso significa? ¡Acabé perdiendo a batman por haber ido en contra del orden del universo! Si hubiera seguido el orden preestablecido por el cosmos batman seguiría conmigo, porque habría tenido que ir andando y no habría acabado extraviándose. ¡Es el principio del karma! ¡Al final todo sigue el orden lógico divino!. Y no es esa solo la lección que saqué de esta historia. Descubrí que mi amona solo tenía superpoderes contra mi, por lo que un rango tan limitado no le servía para mucho, pero bueno. Algo es algo. Por lo menos es mejor que lo que hacía batman, quien compraba todo con dinero. Gracias a él aprendí a entender lo que es el capitalismo. El dinero te lo da todo. Pero tengo un plan. Tengo la solución para futuros Unaies que bajen lanzando su batman por la cuesta. Voy a convertir mi fotolog en un sitio de pago, así podría ganar dinero con las visitas y comprarle a batman algo que le de el poder de volar. El universo no podrá arrebatarnos nuestros muñecos, ¡porque ya no lo contradecimos! Mwahahahahahahahahahaha.

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