
Dejo el tema Eurovisivo, no sin dolor, pero sí sabiendo que la vida sigue. Por lo menos hasta el siguiente euroevento (la eurocopa) Me da que me voy a llevar una desilusión mayor, pero bueno. Como hombre del renacimiento que soy con inumerables inquietudes voy a hablar sobre moda:
¿Qué ves arriba? Clase. Pura clase. Y es que cualquier hombre así vestido impone. Esto no es más que un manifiesto por que vuelva la moda de los años veinte (de los EEUU claro, aquí no andábamos para estas cosas)
Y es que cualquiera con traje y sombrero impone. Mira a esos tres hombres de ahí arriba. ¡Imponen! Aunque salgan con esas caras de embriaguez. Hasta Gizmo, que es una rata orejona a la cual dan ganas de abrazar, pasa de ser alguien a quien achuchar y besar a ser alguien a quien mirar y postrarse.
Porque alguien con traje y sombrero es superior a ti. Y a mi. Y al cantante del canto del loco. Un hombre así vestido ha encontrado el equilibrio perfecto. Va lo suficientemente elegante como para que la gente de a pie no se atreva a hablarle, y lo suficientemente imponente como para que la gente del hampa no se atreva a intentar atracarle porque piensan que poseerá armas o que pertenecerá a alguna mafia o ese tipo de cosas que echan para atrás a uno que se acerque con intenciones aviesas. Y tampoco se le acercará nadie a mendigarle. Ese traje lleva escrito un NO TE VOY A DAR DINERO (no literalmente, para los más avispados) que los ahuyenta.
Hay que aprovechar ahora. Las ventajas del párrafo anterior no valían antaño, claro. Iban todos iguales. Cuando dos hombres de traje y sombrero se encuentran se anulan mutuamente los poderes de los trajes, por lo que vuelves a ser el vulnerable tipo de antes. ¡Ahora van todos con sus vaqueros y su camiseta! ¡Aprovecha ahora que nadie va a poderte anular!
Por eso quiero un traje, y un sombrero. Que un traje sin un sombrero no es nada. Barney Stinson comenzó el movimiento. Comenzó a expresar el sentir de muchos hombres: “Ponte traje”. Claro que ser el primero no es fácil y no llevó el movimiento hasta la radicalidad. Los radicales decimos: “Ponte traje. Y sombrero”. Ir en traje sin sombrero es como ir a la playa en topless y llamarlo ir en bañador. Pues hombre, el bañador lo llevas, pero no al completo.
Además, joven que me estás leyendo, piénsatelo. Si vas así vestido automáticamente la gente pensará que eres un triunfador. Si a mis 19 años lograra costearme un traje así por seguro lo llevaría. Pero los sastres saben de la superioridad que brindan estos trajes, por lo que solamente se los pueden permitir quienes ya vengan triunfados de serie. Y eso no nos gusta. ¡Ya que no podemos ser dejadnos aparentar! Como mucho se te acercará el graciosete preguntándote si vas de boda. Déjalos. La envidia les corroe.
Algún día dedicaré una página a la mujer de los años 20. Pero ahora no, que me tengo que ir a estudiar para el teórico de conducir, del cual me examino el lunes. ¿No ves? A parte de ser superiores en moda también lo eran en administrativamente. Ahora podría estar conduciendo mi coche sin carnet de conducir. Un Austin 7, claro.
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