jueves, 9 de octubre de 2008

Otro documento revelador

Llegó el otoño y con él las lluvias. A mucha gente le molesta que llueva. Tonterías. Yo no tengo nada contra la lluvia, sería inútil odiarla viviendo en esta ciudad en la que llueve día sí, día también. La lluvia nos ha hecho aportaciones sin igual al mundo de la cultura, tales como canciones (“Singin´ in the rain”), películas (“singin´ in the rain), musicales (“singin´in the rain), y porque no se han puesto, que si no hacían el libro, el videojuego y las figuritas de acción coleccionables. Pero bueno, mi verdadero problema con la lluvia viene por la aparición de unos seres ligados a ésta. Los paraguas.

No soporto lo que los paraguas hacen con el ser humano. Convierten el caminar por la calle en días de lluvia en verdaderas luchas por la supervivencia. “La ley del más fuerte” lo llaman. Se me hace duro ver como en días lluviosos, al cruzarse dos personas por la calle, luchan por ser quien no tenga que apartarse del camino del otro. Me suele recordar a aquellas peleas entre carneros que tantas veces hemos visto en el “national geographic”, pero con un deje de educación, porque a pesar de confrontarse ninguno reconocerá que ha ido a cerrar el paso al otro. Como si esas cabras de las que antes hablé se dieran las cornadas de refilón y se alejaran silbando.

Pero si existe algo peor es cuando solamente hay un paraguas para tres o cuatro personas. He visto gente morir por encontrar cobijo bajo el paraguas. Incluso gente con buena relación entre ellos, como hermanos, padres e hijos, amigos, parejas… luchando como si de battle royale se tratase. Porque claro, si dos personas entran malamente bajo un paraguas (y más si es de chica) tres no te quiero ni contar. Siempre sale el mítico “vivaelamor” que dice: “Pues nos metemos los tres bajo el paraguas” Pero no, es imposible. Los dos que vayan a los lados se mojarán el hombro y la pierna, resfriándose así solo la mitad del cuerpo y quedándose como Dos Caras, el enemigo de batman. Enemigo a secas, sí. No archienemigo. Esa palabra la reservo solamente para cuando hablo del Joker, de mí, o como mucho del pingüino. (N. del A. Últimamente meto muchas referencias batmaniacas ¿eh? Voy a tener que hacérmelo mirar.)

Y es que solamente los elegidos como yo sabemos que los paraguas están hechos como herramienta de control mental de la humanidad. Hechos para que compitamos entre nosotros y descuidemos las verdaderas cosas importantes de la vida. Que están hechos para que compitamos se ve claramente en el tamaño que tienen. No es el ideal para una sola persona, porque dos personas no pueden cruzarse llevando un paraguas sin apartarse una (véase lo arriba expuesto) y tampoco tienen un tamaño idóneo para ir dos debajo de ellos, ya que hay que ir demasiado acompasados para que ninguno se moje. Y eso o eres una pareja de hermanos siameses o no lo consigues.

Por lo tanto yo abogo por reformar la legislación vigente. Ya que prohibirlos no van a hacerlo porque están muy arraigados en la sociedad, abogo por crear un carril paraguas. Incluso pueden usar el carril bici para ello. Total, por el carril bici solo van peatones o algún ciclista despistado. O como plan B, más estricto y represor, propongo que solamente las personas cuyo diámetro sea igual al del paraguas puedan usarlo. Así a esas personas que tengas que esquivar por ir con paraguas serán solamente aquellas que ya esquivabas cuando iban sin paraguas y no te sentirás derrotado al tener que hacerlo.

Aún así nunca usaré un paraguas cuando alcance ese diámetro (sí, cuando sea mayor me he propuesto ser obeso) ya que habrá jóvenes que hayan escuchado mi doctrina y la sigan y llevando paraguas atentaría contra ellos. Porque los paraguas, para que te unas a su causa, mojan a aquellos que no llevan paraguas. Si no fijaos en que cuando la gota cae sobre el paraguas como ésta va cayendo, suavemente, lentamente, para aumentar la humillación, por la tela hasta dar con el final de la costura y precipitarse sobre el suelo o, si pasa alguien, sobre ese alguien. Vale que si está lloviendo no te enteras de qué gota es la que te ha caído, pero el daño está hecho. ¿Como cuando vacilas a alguien sabiendo que no te va a entender (¿Quién no lo ha hecho?) pero lo haces para reíros tú y tus amigotes? Pues igual. Me imagino luego a las gotas comentándose la jugada “Muahahaha (risa malvada) Me he tirado desde el paraguas sobre la coronilla de ese calvo que ha pasado por aquí.” Y todas las gotas de lluvia riéndose del pobre hombre.

De todos modos me siento como un espartano en la batalla de las termópilas, y nada me duele más que entrar a un sitio y encontrar al lado de la puerta un cubo. “Aquí podré tirar el chicle, que de tanto mascarlo ha terminado cogiendo sabor a mí” suelo pensar. Pero luego lo miro bien, entorno los ojos y empiezo a decirme para mis adentros… “Demasiado alto está este cubo. O le han solido echar muchos petit souisses a medio comer y ha crecido demasiado o esto no es un cubo de la basura… Y esto es una autoescuela, así que aquí petit souisses pocos…Además que extraño, han echado unos cuantos paraguas a la basura. ¡Qué tontos! ¡Con lo que llueve fuera!” Porque no nos engañemos, la única diferencia entre cubos de basura y paragüeros es la altura. Al igual que entre raperos del bronx y jugadores de la NBA.

Por lo tanto, si has leído hasta aquí, amado receptor de mi mensaje. Te sugiero que para resguardarte de la lluvia te pongas un gorro, al igual que hice anteriormente. (Véase artículo sobre moda. ¿Qué os creíais, que mi obra no sigue una evolución lógica? ¡Ja! Como los grandes artistas voy evolucionando pero manteniéndome fiel a mis ideales)

Medita lo aquí leído.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si una cosa tengo clara, es que los paraguas son las armas de destrucción masiva más encubiertas de la historia. ¿Quién no ha tenido que esquivar nunca, en una milésima de segundo, las puntas de los paraguas por miedo a quedarse sin ojo?

Y los aitonas que llevan el paraguas en la mano, como si de un balancín se tratase, más vale alejarse 3 metros si no quieres acabar con otro ombligo en la tripa.

En fin, totalmente de acuerdo estoy con Unxunaiunx. ¿La solución? fácil, ilegalizar, como se hace con todo, gñe.

Anónimo dijo...

cuanta razón, cuanta razón, pero para usar el gorro también tendremos que comprarnos una gabardina, que si no, nos mojamos igual igual el resto del cuerpo.
Pero tiene una falla este plan de abolir el uso del paraguas, (ya siento ser yo el que lo tenga que decir, pero alguien tenía que ser) y es que, ¿como haremos los estudiantes para que no se nos moje la mochila y con ella, la importante mercancia que llevamos dentro(importante mercancia=apuntes de contrabando)? Porque yo no quiero parecer el jorobado de Notre Dame con la mochila por dentro de la gabardina.

Anónimo dijo...

jajajs, me he visto fielmente reflejado, yo no soy capaz ni de ir solo con paraguas sin mojarme.

Tenias que haber tocado el tema de la relación paraguas-masculinidad :D pero muy risas.